El sindicato agrupa a más de cuarenta trabajadoras haitianas que venden café por las noches. Acusan racismo por parte de la administración de Lo Valledor, tras cerrar el espacio donde guardaban sus carros. Hace una semana no pueden trabajar.

Afuera de la entrada del patio n° 2 de Lo Valledor, en la comuna de Pedro Aguirre Cerda, el sindicato de cafeteras se manifestó por su derecho a trabajar. Hace una semana, la administración del lugar cerró el lugar donde guardan sus carros de supermercado en los que trasladan el café, los vasos, el agua hervida, las galletas. La mayoría trabaja de noche: llegan a las 10 de la noche y se van a las 9 de la mañana. En el día, algunas tienen otros trabajos.

Isaleine Jean (40) es la presidenta del sindicato y trabajó en ese lugar durante ocho años. Lo dejó hace algunos meses porque el hostigamiento era mucho. “¡Saca tu carro de aquí, deja pasar! Pero, después todos compran café en la noche”, manifiesta.

El domingo Isaleine recibió la llamada de sus compañeras, todas angustiadas porque se trata de su principal fuente laboral. Las fue a visitar al otro día, en el mismo horario, y corroboró que el sitio estaba cerrado. No había espacio para ellas.

Además, cuenta que hace algunos meses comenzó a funcionar un sistema de cafetería adentro de Lo Valledor que cuenta un local fijo. Posiblemente, dice, ahí estaría el motivo de terminar con su fuente laboral: evitar la competencia a este nuevo negocio.

/Foto de Geanina Ríos

Este no ha sido el único conflicto que han tenido en el lugar. “Tuvimos una reunión con los encargados y nos dijeron que esto era un lugar privado y que no tenía que ver con sindicatos. Está bien, entendemos que sea privado, pero eso no impide que nosotras nos organicemos adentro”, cuenta la dirigenta.

/Isaleine Jean. Foto de Geanina Ríos

El sindicato agrupa a más de cuarenta trabajadoras haitianas. También hay mujeres de otras nacionalidades, pero las mujeres haitianas se unieron porque el racismo es potente.

No somos delincuentes, ni prostitutas; las cafeteras somos trabajadoras”, gritaron afuera de Lo Valledor, mientras varios camiones pasaron y tocaban la bocina, al verlas hablar ante los pocos medios que fueron a cubrir su pauta.

Desde la Coordinadora Feminista 8M, la abogada Margarita Peña, sostuvo que la situación demuestra la discriminación de género y el racismo en contra de este grupo de mujeres porque no tienen las condiciones formales para trabajar en el país.  Y “sin tener las condiciones, ellas han construido durante ocho años su fuente laboral. Por lo antecedentes con los que contamos, nos damos cuenta que es una medida arbitraria, hay otras personas que vienen a trabajar y lo han podido seguir haciendo; ellas no”, manifestó.

La abogada agregó que se presentará un recurso de protección por discriminación y se buscará apoyo desde los municipios. Desde la administración de Lo Valledor, no hay respuesta.

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