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El segmento humorístico protagonizado por varios políticos en el matinal de Canal 13  gatilló una ola de comentarios y la indignación de algunos analistas, como Alfredo Joignant. En Twitter, el sociólogo, cientista político y consejero del Servel interpretó el episodio como “la degradación de la política, la indiferenciación entre legítimos adversarios y la democracia como circo”. Este domingo fue el turno del rector de la Universidad Diego Portales, Carlos Peña, quien en su columna titulada “El circo en llamas” advierte que en el fondo se trata de un “asunto de la mayor gravedad, puesto que a pretexto de mantener despierta a las audiencias y enteradas de sus problemas, involuntariamente se las adormece y se las distrae usando de anestésico y de payasos a quienes deberían, si quisieran ser fieles a su quehacer, mantenerlas despiertas”.

Durante los últimos meses, la política se ha volcado hacia los matinales, con dirigentes de todos los colores políticos aprovechando hasta el último segundo de vitrina. Pero el matinal “Bienvenidos” de Canal 13 fue más allá y lo que hasta ahora era una expresión de opiniones e intercambio de ideas se transformó el viernes en un sketch humorístico con los políticos como protagonistas de la rutina.

El segmento gatilló una ola de comentarios y la indignación de algunos analistas, como Alfredo Joignant. En Twitter, el sociólogo, cientista político y consejero del Servel interpretó el episodio como “la degradación de la política, la indiferenciación entre legítimos adversarios y la democracia como circo siguen su curso: cuando la política se vuelve irrelevante”.

Este domingo fue el turno del análisis del rector de la Universidad Diego Portales, Carlos Peña, en su habitual columna en El Mercurio, esta vez titulada “El circo en llamas”.

En ella, el abogado es lapidario y señala que “la participación de políticos en los matinales haciendo de bufones y los periodistas haciendo de comparsa (el sketch de este viernes fue uno más de varios) lesiona a la política y al periodismo, dos actividades esenciales de la vida democrática».

En concreto, Peña aludió a la rutina protagonizada por el alcalde de Las Condes, Joaquín Lavín (UDI); Francisco Vidal (PPD), exvocero de Gobierno; la exministra de Educación, Marcela Cubillos (ex UDI); el exministro de Hacienda, Nicolás Eyzaguirre (PPD); el expresidenciable Marco Enríquez-Ominami (PRO) y el senador UDI Iván Moreira, que entre broma y broma, derivó en una parodia del plebiscito de 25 de octubre.

La puesta en escena fue altamente comentada en redes sociales, episodio que se sumó a una recreación del “Abrazo de Maipú” por parte de Lavín y Vidal en el mismo matinal, representando a Bernardo O’Higgins y José de San Martín, un hecho también criticado por Peña.

“Un asunto de la mayor gravedad”

El rector de la UDP recuerda que la transformación de los matinales y el desembarco de los políticos profesionales en estos espacios data de octubre pasado, para los días del estallido social, cuando “los mismos personajes que hacían de comentaristas livianos de la vida ajena y del show business local se transformaron en detectores de la injusticia social y en promotores de la igualdad, personas que chorrean simplezas y buenismo”, aludiendo a los conductores de estos programas.

“No pasó mucho antes que sumaran al espectáculo a alcaldes y a algunos políticos profesionales transitoriamente desempleados. Ellos, más dos o tres médicos -adornados con un perpetuo gesto de bondad que en las clínicas disfrazan de soberbia- completan el elenco”, añadió.

A juicio del académico, esto tiene varias consecuencias para la vida pública, partiendo por “la banalización total de los problemas públicos”, dado que los políticos aparecen en un espacio carentes “de cualquier aguijón crítico”. De paso, “también se desdibuja hasta hacerse irreconocible el papel del periodista, el que de pronto transita de ser alguien que indaga en los actos y los dichos del político profesional, en la mera comparsa y consueta de este último”.

Peña añade que uno de los efectos de la pandemia  “es que ha tendido a borrar líneas que separaban actividades incompatibles entre sí”, como la del trabajo del hogar, y de la familia de la escuela. “Y uno de esos trazos que la pandemia ha borroneado, se encuentra la distinción entre el entretenimiento que satisface la avidez de novedades y el escrutinio de los asuntos públicos”, remarca.

El tema no es menor, advierte el rector de la UDP. “El problema es que el fenómeno este de los matinales convertidos en sucedáneos del foro público no tiene nada de liviano (si lo fuera, no merecería una sola línea), sino que se trata de un asunto de la mayor gravedad, puesto que a pretexto de mantener despierta a las audiencias y enteradas de sus problemas, involuntariamente se las adormece y se las distrae usando de anestésico y de payasos a quienes deberían, si quisieran ser fieles a su quehacer, mantenerlas despiertas”, señala.

Peña finaliza concluyendo que “todo esto es malo, salvo, claro, para quienes desempeñan con talento el papel que el director del matinal les asigna: Francisco Vidal acaba de anunciar mientras se limpiaba el maquillaje y se sacaba el disfraz -como quien comunica el próximo papel que escogerá- que está decidiendo entre ser candidato presidencial o gobernador regional”. De hecho, el exvocero lo reafirmó muy seriamente en una entrevista con La Tercera, publicada el 18 de septiembre.

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